Breve Reseña Histórica

Breve Reseña Histórica

  • Montoro
  • Thoracata
  • Lápida Visigótica
  • Plaza Sta. María de la Mota
  • Puente de las Donadas
  • Montoro

1.- Breve reseña histórica

                        El inicio de la prehistoria de Montoro se remonta a hace unos 50.000 años en pleno Paleolítico Medio. Debemos avanzar hasta el quinto milenio a. de C. para encontrar presencia humana más o menos sedentaria. Es en el Bronce Final ( 1100-950 a. de C.) cuando comienza la Protohistoria montoreña, según demuestran los restos encontrados en el Llanete de los Moros.

                        Fenicios, griegos y cartaginenses visitaron la antigua Epora, pero son los romanos los que le dan mayor esplendor. Llegan a finales del siglo III a. de C. de una forma amistosa, pues la población se había mantenido al margen o como aliada de Roma en el litigio romano-cartaginés. Pocos años después Roma otorga a Montoro la condición de " civitas foederata " y en los primeros años del cristianismo la de municipio. Con la invasión de los pueblos germanos la Epora Romana pierde su esplendor, pero se mantiene independiente hasta la llegada de los árabes. Unos cinco siglos dura la dominación árabe. El día de San Bartolomé del año 1240, el rey Fernando III El Santo conquista Montoro. Desde 1245 pertenece a la corona de Castilla bajo la jurisdicción de Córdoba. En 1658 pasa al Marquesado de El Carpio. Cuatro años después Felipe IV erige la villa en Ducado. En 1808 es declarada por Fernando VII " Ciudad Noble, Leal y Patriótica ".

                       

                        2.- Epoca Prerromana

                        El inicio de la prehistoria de Montoro se remonta a hace unos 50.000 años en el Musteriense, en pleno Paleolítico Medio, cuando el hombre coetáneo del llamado Neanderthal vivía en esta zona. Sin embargo, hay quien opina que hace unos 100.000 años el Homo Erectus ya caminaba por alguno de los parajes de la sierra montoreña.

                        En el quinto milenio antes de Cristo la presencia humana era más o menos sedentaria, según las hachas encontradas en el Palomarejo.

                        Al final del cuarto milenio antes de Cristo, las cistas encontradas en la Loma de la Higuera y los martillos mineros encontrados, atestiguan el paso del hombre por la zona.

                        Entre 1.100 al 950 a. de C. los fragmentos de cerámica y los restos de carbón y trigo carbonizados encontrados en el Llanete de los Moros testimonian el comienzo de la protohistoria de Montoro a partir del Bronce final con la presencia de población estable.

                        Durante los siglos VIII-VII a. de C. los hallazgos de cerámica bruñida, hecha a mano, en forma de cuencos o platos de cierto brillo metálico en el Llanete de los Moros y en el Palomarejo atestiguan la existencia de un pequeño núcleo protourbano estable con características parecidas a los de Ategua, Carmona,.. Este poblado del Bronce Final de viviendas de planta circular o elíptica, construidas con cantos rodados unidos con barro se prolongó hasta la Romanización.

                        En los siglos VII- VI a. de C. los fenicios imponen su cerámica fabricada a torno y pintadas con barniz rojo. De este periodo se encontró en el Llanete de los Moros un fragmento de peine marfil con una sola hilera de púas. El establecimiento humano en Montoro se mantuvo en la época inmediatamente posterior a la caída de los Tartessos. En el  Llanete de los Moros se encontraron cinco fragmentos de recipientes fabricados según la técnica de núcleo de arena.

                        En el s. III es previsible que la influencia púnica se dejara notar en el Montoro prerromano.

 

                        3.- Etapa romana.

                        Epora durante el litigio romano-cartaginés debió permanecer al margen o como aliada de Roma. Epora debió llegar a un pacto con Roma y no fue sometida por la fuerza. Una vez conquistada por los romanos, la población se extiende por lo que después quedaría dentro de la muralla romana.

                        El hecho de que los eporenses apoyaran a Escipión contra los cartaginenses favoreció las relaciones entre los dos pueblos y Epora firmó un " foedus " o tratado hacia el año 206 a. de C. adquiriendo la categoría de " civitas foederata ". El que a finales de la República sólo existieran tres ciudades confederadas en la Bética ( Gades, Malaca y Epora ), pone de relieve la importancia de tal rango. Estas ciudades fueron perdiendo su autonomía y se transformaron en municipio. La transformación administrativa de Epora se consiguió en los primeros años del cristianismo, siendole otorgada por Augusto como recompensa a su fidelidad a César, su padre adoptivo, en disputa con Pompeyo.

                        En cuanto a las comunicaciones baste decir que Epora era la primera mansión de la " Vía Augusta " de Corduba a Castulo que tenía un tramo por la sierra y otro por la campiña. Las mansiones eran una especie de casa de posta que contaban con caballos y carros de refresco.

                        En la época de decadencia del Imperio, Epora se convierte al cristianismo a principios del s. IV.

 

                        4.- Epora visigoda

                        Con la invasión de los pueblos germanos, la Epora romana pierde su esplendor pero se mantiene independiente hasta finales del s. VI.

                        Es ésta una época oscura para la historia de Montoro, y las huellas más importantes dejadas en ella por los visigodos son las inscripciones.

 

                        5.- Epora en la Edad Media

            Durante cinco siglos de dominación árabe, Kantara-Estesan o Hins Muntur, posibles nombres de Montoro, estuvo sujeta a diversos escarceos bélicos entre fieles y cristianos. Tras su llegada en el 712, los musulmanes se fortifican, reconstruyen los Castillos de la Mota y de Julia , y agrandan sus murallas hasta el río. En un principio la tolerancia religiosa y la no confiscación de las tierras de los cristianos que no habían huído, hubo convivencia entre los dos pueblos. Sin embargo, la historia medieval montoreña no es conocida hasta la conquista cristiana en el s. XII. El 24 de agosto de 1240 , día de San Bartolomé , el Rey Fernando III el Santo conquista definitivamente la ciudad. Desde 1245 pertenece a la Corona de Castilla bajo la jurisdicción de Córdoba.

 

                        6.- Montoro en la Edad Moderna

                        En 1633 dos comisionados montoreños piden a Felipe IV los libere de la tutela cordobesa. Se pacta la eximisión, previo pago de treinta millones de maravedís. Veinticinco años después, la villa pasa a la jurisdicción del marqués de El Carpio. El 10 de Enero de 1660 los capitulares montoreños traicionan a la población firmando la cesión de renuncia de jurisdicción en favor del citado marqués. En 1662 Felipe IV erige la villa en ducado. En el 68 al casarse Catalina de Haro, Marquesa de El Carpio y Duquesa de Montoro, con el Duque de Alba convergen los tres títulos en una misma familia.

                        El status jurídico de la villa sería claramente señorial, pero al no vender el Rey a los de Haro nada más que algunas tierras del término, presenta cuando menos confusión: en 1731 Catalina Mendez de Haro, nieta del primer Duque de Montoro, reclama la posesión efectiva del término. El pueblo no cede a sus pretensiones y solicita al rey su protección. Se inicia un largo litigio entre villa y señorío que durará algo más de un siglo y que acabará sólo cuando sean abolidos los derechos señoriales.

 

                        7.- Edad contemporánea

                        En la lucha contra los franceses, Montoro juega un papel muy importante; por ello, el rey Fernando VII reconoce el patriotismo de los montoreños concediéndole el título de " Noble, Leal y Patriótica " el 8-8-1808, facultando al Ayuntamiento al uso de Maceros para dar solemnidad a los actos oficiales y otorgándole el trato de Señoría a todos los ediles de la Corporación.

                        Ya en 1969, se la declara por su riqueza artística y su típica arquitectura popular, Conjunto Histórico Artístico, estando considerada en la actualidad como la ciudad más pintoresca de la provincia de Córdoba.